humita

Hace pocos días me llegó un mensaje de una amiga periodista en el que me invitaba a comentarle algo sobre la “Humita”, si lleva zapallo (calabaza) o no, y lo que me parezca interesante para elaborar una nota en La Gaceta de Tucumán sobre este manjar tan Argentino, o Latinoamericano para ser más exactos.Y de ese rápido intercambio llegamos a esto que voy a compartir con ustedes, una sintética pero muy buena producción periodística elaborada por Claudia Nicolini, también amiga y también periodista.

Choclos frescos, queso y… mucho más

Pero ahí no quedó terminado el tema, sino que se amplió con mis aportes que, además de una buena receta de humita en olla, contenía lo que más me gusta: esos recuerdos familiares que evidencian la tradición de las cocinas caseras, pilar de todo lo que se hace luego en la buena gastronomía.

Nada de procesadoras

Como ven, cuando se tiene criterio se puede llegar a una buena publicación sin caer en el clásico “te doy una receta y me doy por satisfecho”. Pero claro, yo tampoco me quedé del todo satisfecho. Pensé en que, como cocinero residente en España, tenía que dar una vuelta más de tuerca a la humita, y comencé a pensar cómo hacerla en un país en el que conseguir los choclos tal como los encontramos en Tucumán no es nada fácil. Por lo pronto, el plato ya tiene nombre “La Humita del Inmigrante“, y he tenido que hacer un recorrido por los mercados y supermercados para buscar lo que necesito. Y verán, no es tan difícil, finalmente, darnos el gusto de comer unas buenas humitas a 10.000 kilómetros de nuestra tierra natal.

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