Jalá (Pan de Shabat)

Antes de contarles algo sobre esta receta, debo aclarar que soy judío, pero no soy religioso. Eso no invalida, para nada, ni el valor de las recetas ni los rituales que muchas de ellas encierran. La cultura de un pueblo, unida a sus creencias es, desde siempre, uno de los pilares fundamentales de su pervivencia. Por esa misma razón, publicaré recetas que, como ésta, tiene un valor fuertemente ritual y religioso unido a un contenido alimenticio fundamental.
Yo siempre lo he conocido como “Pan trenzado”, dulce o salado. Lo preparaba mi abuela, la bobe Rashke cada tanto, y me encantaba comenzar a comerlo cuando aún no se había enfriado del todo.
El pan de Shabat se llama “Jalá” porque es un mitzvá (precepto) el hecho de “separar jalá” del resto de la masa del pan. Esto es considerado una mitzvá especial de las mujeres, que se remonta en origen e importancia a la Torá (Escritura Sagrada) misma.
El pan, que es considerado el sustento de la vida se prepara y, antes de la cocción, una parte de la masa se separa después de recitar una bendición que reconoce el acto: “Bendito eres Tú Señor, nuestro Dios, Soberano del mundo, que nos santificaste con Tus mandamientos”. Un pedacito de masa es separado después de recitar la Brajá (Bendición), y ya que no tenemos nuestro sagrado Templo, al cual deberíamos llevar la masa que separamos, la destruimos y la eliminamos de una manera solemne. La manera más común es quemarla, envuelta en un pedazo de papel de aluminio bajo la parrilla del horno o sobre una hornalla, luego envolverla con más capas de aluminio, y tirarla. No debe comerse.

Ingredientes

Jalá (Pan de Shabat)1 Kilo de harina (0000) común.
2 Huevos.
1/2 Vaso de aceite neutro.
2 Vasos de agua tibia.
1/2 Vaso de azúcar.
50 Gramos de levadura de cerveza.
1 Cucharadita de sal.
Para pintar
1 Huevo batido.
1 Cucharada de azúcar.
1 Cucharadita de aceite.
Semillas de sésamo o amapola.

Preparación

Jalá (Pan de Shabat)Hacer un volcán con la harina, dejando un hueco en el medio.
Poner en el centro la levadura, previamente desmenuzada, el azúcar y el agua tibia.
Esperar a que la levadura se disuelva, o ayudarla a hacerlo antes de mezclar con la totalidad de la harina.
Agregar los huevos, el aceite y la sal.
Mezclar con cuidado y comenzar a amasar hasta que la masa sea suave, homogénea y elástica. Si al apretar la masa con un dedo ésta vuelve a su forma original, es señal de que está en su punto óptimo.
Dejar levar aproximadamente una hora en ambiente cálido, hasta que la masa duplique su tamaño.
Encender el horno y calentar hasta que llegue a una temperatura media (175º / 180º).
Si se sigue la tradición, separar un trozo de masa y decir la bendición.
Tomar bollitos y darles forma de bastones. Trenzarlos, colocar cada pan trenzado sobre una asadera aceitada o con el fondo con “papel de horno”, pintarlos y espolvorear con sésamo o amapola.
Llevar al horno 45 minutos aproximadamente.

Gracias a Alejandra Giselle Schwartz.
Gracias a jabad.org.ar

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